TECNO-VIRAL

Reabre Tecnópolis, un parque de ciencia, arte y tecnología, con estela política

San Martín está en el frente, con la espada levantada, a la derecha del arco de Tecnópolis que mira a la General Paz; del otro lado, recibe uno de los dinosaurios, estrellas indiscutidas del parque desde que se inauguró en los años de Cristina Kirchner. En la cuenta regresiva de su reapertura, que será esta tarde, cuando dos caravanas ingresen con toda la música hasta el escenario de las banderas, el lugar poco difiere de cómo se lo vio en las últimas temporadas. Sí hay olor a pintura y un espíritu de celebración que se palpa en el aire, atravesado por pruebas de sonido y un sol que apura el paso. Justamente por eso, la cita para el ciclo de «atardeceres» de verano, que comienza esta tarde, será partir de las 18.

«¿Va a venir la Morocha, no? Quería una foto con ella», le pregunta un empleado de seguridad a la directora del parque interactivo, María Rosenfeldt, que contesta con una sonrisa. Todos los ministros, diputados y senadores, artistas y gente de la ciencia están invitados hoy a Tecnópolis, pero no habrá un acto oficial ni discursos, confirman desde Cultura, cartera que en la nueva gestión de gobierno tiene a cargo el predio.

Rosenfeldt trabajó por diez años en Encuentro, fue desde productora hasta directora del canal; en enero de 2016 dejó la señal, pero no la función pública. Los años del macrismo los pasó en el Museo Sitio de Memoria ESMA, donde hizo la experiencia de saltar de lo audiovisual al espacio físico a la hora de proyectar contenidos. Ahora, las dimensiones y escalas son muy superiores: para cualquier programador las más de 50 hectáreas del parque se vuelven inabarcables.

La flamante directora nos guía al volante de un carrito motorizado que acorta las distancias entre los diferentes escenarios. Mientras prueban sonido donde tocarán Los Pericos y terminan de ajustar tensores y estructuras que usarán los acróbatas del circo La Arena, se hace una escala en la muestra de máquinas de Leonardo Da Vinci, que presenta la embajada de Italia. La vuelta al ruedo muestra que habrá actividades también en el galpón Mil horas, el skatepark, la kermés de ciencia y el cine al aire libre, que abre con una película de Darín: Un cuento chino.Ads by 

María Rosenfeldt, directora del parque interactivo

Además de los dinosaurios, que rugen y parpadean sin problemas, dan el presente el avión de Aerolíneas Argentinas (que no funcionará como simulador de vuelo porque está en reparaciones) y el Coloso de la Energía, dos viejos conocidos del lugar. En cambio, ya no habrá acuario y, «por ahora», tampoco funcionará el parque de Zamba, aunque por supuesto los personajes de la serie, tan simbólicos, aparecen en diferentes rincones de esta «ciudad». En verdad, Zamba está en camino: va a volver cuando se relance la señal infantil Pakapaka.

A la espera de la asignación de un presupuesto que le permita diagramar el año completo (en este sentido, el trabajo en conjunto con otros ministerios es clave), Rosenfeldt confirma que la muestra permanente por la que se conoce al parque funcionará como es habitual de julio a noviembre y que el resto del año habrá actividades puntuales. También señala la continuidad de Tecnópolis Federal, para llegar a las provincias, un programa puesto en marcha en la era de Hernán Lombardi.

Además que una «polis» tecnológica, donde la música y la ciencia son protagonistas, desde el comienzo Tecnópolis fue un escenario político. Por eso, cuando se le pregunta por el perfil que tomará ahora, a su cargo, Rosenfeldt incluye la perspectiva de género. «Las mujeres y las diversidades tienen que estar contempladas en esta gestión. Empieza una década, el 2020 es el inicio de algo -señala-. También hay que contemplar los temas de el medioambiente, la ecología y el cuidado de los recursos naturales. Recuperar la memoria y la historia, que en la gestión anterior lo simbólico no estuvo representado. Y tener en cuenta de que estamos en otro contexto de país: hoy hablamos de desempleo, de tarjeta alimentaria, de crisis económica y eso también hay que contemplarlo. La dimensión de la solidaridad tiene que estar presente».

María Rosenfeldt, directora del parque interactivo

-¿Cuánto pesa en el perfil actual que Tecnópolis haya sido visto como un parque militante?

-No sé si era militante. Todo lo que había estaba muy asociado a programas o cuestiones que sucedían en el gobierno de Cristina, pero creo que hay desconocimiento. Mucha gente habla de Tecnópolis sin haber venido. Yo siempre vi heterogeneidad y creo que ponerle esa carga es reducirlo. Fue mucho más. Fue un parque lleno de imaginación, de artistas, de científicos, de calidad. (La Nación)

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