LOCALES

El cementerio local convertido en un gran foco de delincuencia

La crisis económica y la pandemia han llevado a que mucha gente tenga que re inventarse para poder sobrevivir, hecho que incluye además al sector delictivo, quienes roban en el cementerio piezas de bronce, mármol, plata y objetos personales que van dejando los familiares en las tumbas de sus seres queridos que ya no están. Un lugar que, al día de hoy, no tiene prácticamente protección y, con el pasar de los años, va quedando en el olvido.

Durante las últimas horas, familiares de un niño fallecido hace poco tiempo denunciaron que en el sector de bebes, donde están los restos de su pequeño, se produjo el robo de objetos personales que van dejando cada vez que acuden al lugar. Con ésta, ya es la quinta vez que ultrajan éste espacio tan sagrado para ellos y para cualquiera.

Brenda Alegre expuso su caso: «Hoy fuimos con mi pareja a llevarle flores a nuestro pequeño y me encuentro con que la mayoría de las cosas que venimos poniéndole no están. Sinceramente no entiendo con que necesidad de robarle a un angelito. Si pudiera saber quién es el dañino que hace eso le cortó la mano y lo mato. Por hdp porque eso no se hace, robar en el cementerio es una vergüenza!. ¿Por que no respetan dónde descansan los seres queridos de cada uno?.

No es la primera vez

Brenda remarcó además que «No es la primera vez que le están robando las cosas en el lugarcito a mi hijo, ya es la quinta vez. Le llevaron un rosario, después decoraciones que le voy dejando, flores. Hoy me encontré con que no tenía las decoraciones y dedicatorias que le venía dejando. Una señora también se quejó porque tenía roto la mayoría de las cosas pero ¡no responden a nada!. Es una vergüenza y tristeza porque en el cementerio ya se ponen a robar y romper, la verdad no respetan nada. No me desquito con los que trabajan en el cementerio sino con éstos sinvergüenzas que no respetan el lugar de los seres que descansan. Solo quisiera que no roben más».

Volviendo el tiempo atrás, podemos remontar al caso de Miriam. La tumba donde descansa su hijo Aaron Uriel Farias, fallecido el 12 de enero de 2019 a los 16 años. En una primera oportunidad se habían llevado una máquina de cortar el pelo y en la última ocasión se alzaron de dijes, anillos y cadenas que le había dejado su familia. En ambos robos se procedió a la rotura del candado que protege el nicho número 1108 ubicado en planta alta.

Una tumba con el nombre y la certeza para los familiares de saber dónde ir a llorar o encontrarse con su ser querido debería estar garantizada. También, la seguridad y el respeto por parte de aquellas personas que se dedican a tomar lo ajeno, respeto como sociedad, como seres humanos.

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